En el marco del Día de los Pueblos Indígenas 2026, la partería indígena se reivindica como una práctica ancestral que defiende la vida y la naturaleza. Antes de que un recién nacido respire por primera vez, una partera indígena ya ha leído el territorio: ha observado la luna, reconocido las plantas medicinales que aliviarán a la madre y convocado el conocimiento ancestral de su comunidad.

Esta tradición milenaria, presente en comunidades de Ecuador y toda la región andina, representa un vínculo profundo entre la salud, la espiritualidad y el respeto por el entorno natural. Las parteras indígenas han preservado durante generaciones saberes sobre plantas medicinales, técnicas de parto y cuidados maternos que la medicina moderna redescubre cada vez con mayor interés.

Organizaciones internacionales y movimientos indígenas destacan la importancia de proteger y visibilizar estas prácticas frente a la pérdida de biodiversidad y el avance de modelos de salud homogeneizadores. La partería indígena no solo atiende el nacimiento, sino que fortalece la identidad cultural y el papel de las mujeres como guardianas del conocimiento comunitario.

En Ecuador, donde conviven numerosas nacionalidades indígenas, la revalorización de la partería ancestral cobra especial relevancia en el debate sobre interculturalidad en salud. Se espera que las celebraciones de este año impulsen políticas públicas que reconozcan y financien estos saberes tradicionales como parte integral del sistema de salud del país.