Un potente terremoto de magnitud 7,4 sacudió el lunes la región occidental de Colombia, dejando al menos 224 fallecidos y cientos de heridos, según el último balance oficial. El sismo afectó principalmente los departamentos del Chocó y el Valle del Cauca, donde decenas de edificios colapsaron y los equipos de rescate trabajan contra reloj para localizar sobrevivientes entre los escombros.

El movimiento telúrico, ocurrido en una zona del Cinturón de Fuego del Pacífico, es considerado por los expertos como un evento anómalo, ya que desde 1950 solo se han registrado dos fenómenos de magnitud similar en esa región. La tragedia golpea a Colombia en un momento de transición política, con el flamante gobierno de Abelardo De la Espriella preparándose para declarar la "emergencia económica y social".

El vicepresidente José Manuel Restrepo destacó este miércoles que "el mundo está listo para apoyar en esta tragedia", mientras una docena de países han ofrecido ayuda humanitaria. El geólogo Fabio Florindo, presidente del Instituto Nacional de Geofísica y Vulcanología de Italia, advirtió que "sin duda habrá réplicas" y explicó que el terremoto presenta características peculiares para la zona. Los socorristas, incluidos equipos internacionales certificados, continúan la búsqueda de supervivientes en las zonas más afectadas.

La comunidad internacional, incluidos países vecinos como Ecuador, ha movilizado equipos de rescate y ayuda humanitaria. Se espera que en los próximos días se conozca el balance definitivo de víctimas y daños materiales, mientras el gobierno colombiano evalúa las medidas económicas de emergencia para atender la reconstrucción de las zonas devastadas.